La colombiana que llevó a la Nasa primera misión de niñas tripulantes

En conversación con EL TIEMPO, Nadia Sánchez abordó temas sobre los derechos de las mujeres.

La colombiana que llevó a la Nasa primera misión de niñas tripulantes

En conversación con EL TIEMPO, Nadia Sánchez abordó temas sobre los derechos de las mujeres.

El nombre de Nadia Sánchez es recordado por ser la colombiana que llevó a la Nasa la primera misión de niñas tripulantes. Pero este no es su único y gran logro. Nadia ha dedicado su vida a defender los derechos de las mujeres y a luchar por alcanzar la equidad de género.

Lo ha hecho desde su fundación ‘She is’, en la que ha trabajado para brindar oportunidades y educación a mujeres en cientos de comunidades del país.

(Lea: La fundación que le apuesta al empoderamiento con 31 niñas en la Nasa)

Esto le valió ser destacada por la World Woman Foundation como una de las 60 mujeres que están haciendo historia en el mundo al romper estereotipos y luchar por la desigualdad en la 2.ª edición de la World Woman Hour.

Nadia habló con EL TIEMPO sobre el trabajo de su fundación y su perspectiva sobre los derechos de las mujeres tras la pandemia generada por el covid-19.

Sus origenes 

-¿Cómo comenzó su trabajo para defender los derechos y las oportunidades de las mujeres?

Yo crecí en un mundo con muchos estereotipos. Crecer en un entorno de hombres me generó la inquietud de por qué nosotras no podíamos tener los mismos derechos.

Lo que vivimos a diario las niñas, jóvenes y mujeres me llevó a generar herramientas para que todas tuviéramos más fácil acceder a oportunidades que las generaciones anteriores no tuvieron.

Nadia Sánchez, Directora de la Fundación She Is

Foto:

Particular

Hace seis años y medio fundé la organización ‘She is’ con el propósito de fortalecer y potencializar a las que yo llamo mujeres emergentes (mujeres en la ruralidad, campesinas, víctimas del conflicto armado) para que pudieran salir adelante con oportunidades, acceso a la educación o fortalecimiento de sus emprendimientos.

-¿Cómo fue eso de que pudo llevar a varias niñas a las instalaciones del Space Center en la Nasa?

La Fundación ‘She is’ tiene una línea de acción que le apuesta a la educación de niñas en extrema vulnerabilidad en nuestro país. ‘Ella es astronauta’ es un convenio histórico que hacemos con la Nasa para crear herramientas en educación STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Buscamos romper estereotipos y que esas niñas desde la ruralidad puedan no solo llegar a la Nasa a cumplir sus proyectos, sino demostrar en sus comunidades cómo estos programas transforman y rompen estereotipos en áreas normalmente estudiadas por hombres.

‘Ella es astronauta’ lleva 135 niñas impactadas en Colombia, siendo histórica la primera misión de niñas tripulantes enviada a la Nasa en 2021.

Sus proyectos

-Además del proyecto con la Nasa, ¿qué otras líneas de acción manejan?

Otra línea de acción es ‘She is esmeralda’, que son observatorios de desarrollo social y económico que creamos en el país para generar un modelo sostenible 360.

Entre 300 y 400 mujeres adquieren allí habilidades, educación técnica, apoyo en liderazgo, reconciliación con su entorno y empoderamiento para que salgan a conectarse a cadenas globales de valor.

Una tercera línea es ‘She is gaviotas de paz’, porque hablar de equidad de género también es hablar de construcción de paz. Buscamos dar a conocer que los procesos reales de reconciliación son la verdadera herramienta de la equidad de género para transformar y construir país.

Y la última línea son los ecosistemas que propiciamos para el impacto y el fortalecimiento en temas de empoderamiento de la mujer. Tenemos uno de los foros más grandes de Latinoamérica en equidad de género en donde hombres y mujeres se unen, no solo a dialogar de este tema, sino a definir los pasos y lo que nos hace falta.

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— SHEIS FOUNDATION (@SheisFoundation)

June 18, 2022

-¿Cuál ha sido el mayor desafío para actuar en pro de los derechos de las mujeres?

El desafío más grande es lograr unir a todos los sectores porque los programas y las acciones están, pero están en vías dispersas. El sector público actúa por un lado, el sector privado actúa por otro lado, la Academia por otro lado y la sociedad civil por otro.

Debemos lograr el cuadrado perfecto: que el sector privado se tome en serio no solo hablar de la equidad de género sino intervenir; que el sector público se apropie de esa intervención y que la equidad de género sea la nueva normalidad, que la sociedad civil no normalice la violencia contra la mujer y rompa los estereotipos y que la academia pueda profundizar más allá en esos sesgos sobre las mujeres.

-¿Qué representa para usted ser una de las 60 mujeres que están haciendo historia en el mundo?

Este reconocimiento es una gran responsabilidad como fundación y es la mejor muestra de menos discurso y más hechos.

Desde la directora de la fundación de Beyonce hasta la astronauta, somos 60 mujeres haciendo historia en diferentes áreas y eso representa una responsabilidad gigante de seguir apostándole al cambio, a la inversión y a la generación de proyectos sostenibles para nuestras niñas y nuestras mujeres en muchos territorios de Colombia.

Hoy llegamos a los 32 departamentos y ser el canal y la herramienta para que ellas salgan de círculos de pobreza y representen la oportunidad es el mayor valor que tenemos.

El panorama actual de la mujer

-¿Cómo ve el panorama que enfrentan las mujeres, específicamente en América Latina, dónde persisten las mayores desigualdades de género?

En los últimos seis años se ha hecho un esfuerzo gigante en trabajar por el empoderamiento de la mujer y la equidad de género, pero aún nos falta y hay una deuda histórica en seguir visibilizando y fortaleciendo a mujeres y niñas en ámbitos normalmente trabajados y estudiados por hombres.

Antes de la pandemia, la ONU decía que nos faltaban 101 años para romper las brechas de inequidad. Después de la pandemia esto se multiplicó.

La labor inmediata que tenemos todos los sectores es trabajar más rápido, más fuerte y más unidos para que más mujeres lleguen no solo a educación sino que tengan herramientas de conectividad o tengan sus necesidades básicas cubiertas.

Necesitamos entender que hablar de equidad de género no solo es un propósito sino un negocio para los países, porque está comprobado que entre más mujeres empoderadas el crecimiento económico aumenta y que más mujeres en tomas de decisiones generan mejores condiciones a mediano y largo plazo para las familias y las comunidades.

Aunque cada vez más mujeres levantamos la voz, aún nos falta mayor esfuerzo para que estos discursos tan maravillosos se conviertan en proyectos de transformación. Hablar de equidad de género representa ir a las acciones inmediatas y no a los discursos contemplativos que se dan muchas veces en esta esfera.

Nadia Sánchez y Karen Carvajalino, dos destacadas mujeres colombianas que desarrollan sus labores en el exterior.

-¿Cómo afrontar las brechas que la pandemia abrió para las mujeres en materia de oportunidades laborales?

Efectivamente, las mujeres en pandemia tuvimos que tener doble responsabilidad. Éramos las de primera línea en atención en temas de salud y en responsabilidades en el hogar. Los empleos que se acabaron fueron precisamente los de las mujeres.

Para lograr esa equidad hay que preparar a mujeres, niñas y jóvenes en esas habilidades que requiere esta nueva transformación digital.

Esto nos muestra una necesidad de revisar las carreras del futuro. El mundo va a requerir de nuevas habilidades en el mercado laboral.

¿Pero está Colombia y están las mujeres, jóvenes y niñas preparadas para estas nuevas habilidades? Ahí está la apuesta.

Está comprobado que en 10, 15 y 20 años, el 70 por ciento de la empleabilidad va a requerir temas de STEM. Y ahí necesitamos que no sean 95 postulantes hombres sino que haya más mujeres, y eso necesita preparación.

-¿Cómo avanzar hacia una redistribución del trabajo del cuidado que permita a las mujeres cumplir con sus proyectos de vida?

La brecha en este aspecto sigue creciendo. Las mujeres dedican el doble del tiempo que los hombres a labores no remuneradas. Esa economía del cuidado se debe transformar para que ellas tengan un mejor y más eficiente uso del tiempo para su crecimiento y no el de los demás. Esto es precisamente lo que las organizaciones como nosotras queremos hacer.

La discusión está en cómo logramos que la dedicación diaria a tareas de cuidado sea menor, bien sea porque se está compartiendo en equidad con hombres, o porque ellas tienen un entorno propicio para que puedan ejercer otras labores que sí les generen crecimiento personal y profesional.

Un entorno para que las madres puedan dejar a sus hijos, trabajar, dedicarse a su profesión, generar empleos y calidad de vida.

-En América Latina, 14 países tienen los índices de crímenes contra las mujeres más altos del mundo. ¿Qué decir de este panorama?

La política pública está. Hay propuestas y respuestas institucionales frente a todo tipo de violencias hacia la mujer. De hecho, el feminicidio ya es tipificado de manera diferencial. Pero el reto es llevar la política pública a la realidad.

Colombia es una cultura aún muy machista.

Ahí es donde hay una brecha gigante. ¿Qué pasa cuando una mujer llega a denunciar en muchos lugares de Colombia? Pues hace falta un tema de sensibilización a entidades locales para evitar la revictimización, porque ahí es donde se rompe la cadena.
Hay que empezar a sensibilizar a todos los sectores y a recrudecer las medidas para frenar la violencia contra las mujeres, pero lo más importante es garantizar entornos conscientes, seguros y efectivos en momentos de denuncia.

La participación femenina

-En el mundo solo el 24,3 por ciento de las personas que toman las decisiones importantes para los países son mujeres. ¿Considera que hay suficiente participación política y social de las mujeres en América Latina?

Apostemos a que no haya en una sola mesa una conversación de solo hombres. Está en nosotros no sentarnos nunca en una mesa donde la conversación es solo de hombres.

En Colombia y Latinoamérica estamos viendo cada vez un mayor espacio para las mujeres, ¿pero qué debemos hacer? Mejorar las condiciones y el entorno para que lleguen no por obligatoriedad y por cumplir una cuota, sino por simple reconocimiento y valor, al igual que el hombre, de sus habilidades y capacidades de toma de decisiones.

La agenda está abierta y hemos avanzado muchísimo, pero falta mucho más para que próximamente tengamos más mujeres presidentas, más mujeres candidatas en política, más mujeres tomadoras de decisión, más mujeres líderes de empresas o más mujeres emprendiendo.

-¿Cómo dar un paso de la palabra a la acción? ¿Cómo dejar de hablar sobre las desigualdades de las mujeres y dar un paso hacia actuar por conseguir espacios y oportunidades para las mujeres?

Lo más difícil siempre es pasar a la acción. Hemos escuchado muchos discursos. Nosotras entre mujeres hablamos mucho, decimos ‘sí hay que hacer, hay que hacer’, pero ¿cuándo lo vamos a hacer? El discurso debe ser un 2 por ciento y los procesos de ejecución un 98 por ciento.

Hay que llegar a los territorios, dar herramientas, dar oportunidades de educación, integrarlas a programas y facilitar los procesos de crecimiento para madres, mujeres, jóvenes y niñas.

Angie Nataly Ruiz Hurtado
Redacción Internacional
EL TIEMPO

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